Mi hijo consume drogas, ¿qué hago? Una guía práctica para madres y padres
Si te preguntás «mi hijo consume drogas, ¿qué hago?», lo primero es bajar la alarma sin minimizar: buscar un momento tranquilo para hablar, escuchar más de lo que preguntás y no decidir nada en medio de una pelea. Después, consultar con un profesional para valorar si el consumo es problemático. Ante una intoxicación o un riesgo, llamá al 911.
Información del Centro Terapéutico Baradero · Actualizado en octubre de 2026 · Cómo elaboramos nuestros contenidos
Encontraste algo en su pieza, te llegó un comentario, lo viste llegar distinto. Y ahora la cabeza no para: qué hice mal, qué va a pasar, a quién le pregunto. Si estás buscando «mi hijo consume drogas, qué hago», lo primero que queremos decirte es que no te pasa sólo a vos y que hay mucho que podés hacer.
Esta guía está pensada para madres y padres, sepan o no del tema. Si te preguntás qué hacer si tu hijo consume, vamos paso a paso: cómo bajar la alarma, cómo hablar, qué diferencia hay entre un consumo puntual y uno problemático, qué cambia si tu hijo es menor o mayor de edad, qué hacer ante una urgencia y cuándo consultar.
Desde una página no se puede evaluar a nadie: eso lo hace un profesional. Pero sí podemos ayudarte a ordenar los próximos pasos.
- Mi hijo consume drogas: ¿qué hago primero?
- ¿Cómo y cuándo hablar con mi hijo sobre drogas?
- Qué decir y qué evitar en esa conversación
- ¿Cuál es la diferencia entre un consumo puntual y un consumo problemático?
- Mi hijo consume marihuana: ¿qué puedo hacer?
- ¿Y si mi hijo consume cocaína o tusi?
- Si tu hijo es menor de edad: sus derechos y los recursos públicos
- Si tu hijo es mayor de edad: no se lo puede obligar, pero podés hacer mucho
- ¿Qué hacer si hay una urgencia?
- Cuidar a los otros hijos y a la pareja
- ¿Cuándo y cómo consultar con un centro?
Mi hijo consume drogas: ¿qué hago primero?
Lo primero es darte un tiempo antes de actuar. Descubrir que tu hijo consume genera miedo, enojo y culpa a la vez, y las decisiones tomadas en ese estado suelen terminar en una pelea que cierra la conversación.
Bajar la alarma no es mirar para otro lado. Es separar lo urgente de lo importante. Lo urgente es un riesgo para su vida o la de otros, y se resuelve ya, con el 911 o una guardia. Lo importante es entender qué está pasando, y eso lleva más tiempo.
- Respirá y no confrontes en caliente, y mucho menos si está bajo efectos.
- Hablalo primero con el otro adulto de la casa, si lo hay, para no contradecirse.
- Ordená lo que sabés sin hacer de detective: qué notaste, desde cuándo, qué cambió.
- Recordá que un consumo no define quién es tu hijo.
¿Cómo y cuándo hablar con mi hijo sobre drogas?
Hablá en un momento tranquilo, cuando no esté bajo efectos y haya tiempo, con un tono que muestre preocupación y no acusación. La primera charla no tiene que resolver todo: alcanza con abrir la puerta.
Elegí un lugar sin público y sin apuro. A veces funciona mejor un viaje en auto o una caminata que una mesa con los dos padres enfrente. Empezá por lo que viste y por lo que sentís, y después preguntá. Escuchá más de lo que hablás, aunque lo que escuches no te guste.
Es probable que niegue, minimice o se enoje. No es una derrota: es una reacción frecuente. Podés cerrar diciéndole que lo querés, que te preocupa y que el tema va a volver a hablarse.
Qué decir y qué evitar en esa conversación
Algunas frases abren la conversación y otras la cierran en el primer minuto. Hablar desde lo que sentís suele abrir; acusar, etiquetar o amenazar suele cerrar.
- Podés decir: «Te vi distinto estas semanas y me preocupa». «Quiero entender qué te está pasando».
- Podés decir: «No estoy acá para castigarte, estoy para ayudarte». «Podés contarme aunque sea algo que no me va a gustar».
- Evitá los insultos y las etiquetas: lastiman, avergüenzan y cierran la charla.
- Evitá las amenazas que no vas a cumplir, los interrogatorios y los sermones largos.
- Evitá las comparaciones con hermanos o amigos, y los reproches entre los padres delante de él o ella.
- Evitá discutir cuando está bajo efectos: esa charla no sirve y puede escalar.
¿Cuál es la diferencia entre un consumo puntual y un consumo problemático?
Un consumo puntual es una experiencia aislada; un consumo problemático es el que empieza a afectar la salud, los vínculos o la vida cotidiana. La Ley 26.934 define los consumos problemáticos como aquellos que «afectan negativamente, en forma crónica, la salud física o psíquica del sujeto, y/o las relaciones sociales» (art. 2).
Entre una cosa y la otra hay muchos grises, y no es una línea que una madre o un padre puedan trazar en casa. Hay situaciones que suelen preocupar a las familias y que conviene contar en una consulta: cambios marcados en el ánimo o en el sueño, abandono de actividades que le importaban, problemas en la escuela o el trabajo, plata o cosas que faltan, aislamiento, consumos cada vez más frecuentes o en situaciones de riesgo.
Muchas de esas situaciones también son parte de la adolescencia, y ninguna, sola, alcanza para concluir nada. Quien puede valorar si un consumo es problemático es un profesional, en una evaluación. Si querés profundizar, lo explicamos en qué es el consumo problemático.
Mi hijo consume marihuana: ¿qué puedo hacer?
Hablar con información y sin exagerar. La marihuana está muy naturalizada y muchos chicos la consideran inofensiva; eso no quiere decir que todo consumo sea un problema, pero tampoco que no tenga riesgos, sobre todo en la adolescencia, cuando el cerebro todavía está en desarrollo.
Si le decís que va a arruinarse la vida por un porro, probablemente deje de escucharte. Interesate por cuándo, cómo y para qué consume: no es lo mismo un consumo ocasional con amigos que fumar todos los días para poder dormir o para no sentir angustia.
Si el consumo se volvió diario, si aparecen ataques de ansiedad, un desgano que no se va o problemas para sostener la escuela o el trabajo, vale la pena consultar. Y también si la marihuana aparece junto con alcohol u otras sustancias.
La primera charla suele hacerla un familiar. Sirve para ordenar lo que está pasando y ver qué modalidad tiene sentido. Atendemos de forma virtual a personas y familias de todo el país.
¿Y si mi hijo consume cocaína o tusi?
Conviene no esperar para consultar. No porque un primer consumo signifique una adicción, sino porque los riesgos inmediatos de estas sustancias son altos y una intoxicación puede ser grave.
La cocaína acelera el corazón y sube la presión, y combinarla con alcohol, algo muy frecuente en las salidas, suma riesgos. El tusi se vende como si fuera una sola droga, muchas veces un polvo rosa, pero su composición cambia mucho de una muestra a otra: quien lo consume no sabe qué está tomando, y esa incertidumbre es uno de sus mayores peligros.
Si querés entender más, tenemos una guía sobre adicción a la cocaína. Y si alguna vez lo ves con dolor en el pecho, convulsiones, mucha agitación o desorientación, no es momento de hablar: es momento de llamar al 911.
Si tu hijo es menor de edad: sus derechos y los recursos públicos
Si tu hijo adolescente consume, sos responsable de su cuidado y podés buscar ayuda por tu cuenta, pero él o ella también tiene derechos: a ser escuchado, a recibir información clara y a que su opinión cuente en las decisiones sobre su salud.
Así lo establecen la Ley 26.061 de protección integral de niñas, niños y adolescentes (art. 24, derecho a opinar y a ser oído) y la Ley 26.529 de derechos del paciente, que prevé que los adolescentes intervengan en las decisiones sobre su salud. El Código Civil y Comercial (art. 26) reconoce además una autonomía progresiva: a medida que crece, gana capacidad para decidir sobre su propio cuidado.
En la práctica, un tratamiento en el que participa tiene más posibilidades de sostenerse que uno al que se lo lleva sin escucharlo.
Hay recursos públicos a los que podés recurrir, y también podés consultarnos:
- Línea 141 de SEDRONAR: es gratuita, anónima y atiende las 24 horas en todo el país. Orienta a familias sobre qué hacer y adónde ir.
- Centros de salud y hospitales públicos: el centro de atención primaria de tu barrio o el servicio de salud mental de un hospital público pueden hacer una primera evaluación o derivar.
- La escuela: el equipo de orientación escolar puede ayudar a pensar cómo acompañar, cuidando su intimidad.
- Una consulta con nosotros: en la entrevista de orientación vemos qué corresponde según la edad de tu hijo y la situación, y te orientamos hacia el recurso adecuado.
Si tu hijo es mayor de edad: no se lo puede obligar, pero podés hacer mucho
Si tu hijo tiene 18 años o más, la decisión de tratarse es suya: no se lo puede obligar a hacer un tratamiento. La Ley de Salud Mental 26.657 establece que las adicciones se abordan como parte de la salud mental, con todos los derechos que la ley reconoce (art. 4), y que rige el consentimiento informado para todo tipo de intervenciones (art. 10).
La internación es un recurso restrictivo: sólo se indica cuando aporta más beneficios terapéuticos que las intervenciones posibles en su entorno (art. 14) y debe durar lo menos posible (art. 15). La internación involuntaria es excepcional: la ley la admite únicamente ante un riesgo cierto e inminente para la persona o para terceros, con el dictamen de dos profesionales y bajo control judicial (art. 20).
No es algo que una familia pueda decidir para convencer a alguien. Lo explicamos en qué dice la ley sobre la internación.
Que no se lo pueda obligar no significa que no puedas hacer nada. Podés cambiar cómo respondés, dejar de financiar el consumo, sostener límites claros y empezar tu propio espacio. A veces, cuando cambia la forma de responder en casa, también cambia su disposición a escuchar.
¿Qué hacer si hay una urgencia?
Si hay riesgo para su vida o la de otros, llamá al 911 o andá a la guardia más cercana. No es momento de hablar ni de poner límites: es momento de buscar atención médica. Estas son situaciones que necesitan atención inmediata:
- No responde, no se despierta o le cuesta respirar.
- Tiene convulsiones, dolor en el pecho o el corazón muy acelerado.
- Está muy agitado, confundido, o ve y escucha cosas que no están.
- Habla de quitarse la vida o de hacerse daño.
- Tuvo un accidente o una pelea bajo efectos.
- Mientras llega la ayuda, no lo dejes solo. Si está inconsciente pero respira, ponelo de costado para que no se ahogue si vomita. No le des nada para «cortar» el efecto, ni café, ni una ducha fría, ni otra sustancia, y si podés, averiguá qué consumió: le va a servir al equipo de salud.
- Un cuidado más: si hay un consumo intenso y prolongado de alcohol o de pastillas tranquilizantes (benzodiacepinas), cortarlo de golpe puede ser peligroso. Esa decisión necesita evaluación médica, no un corte forzado en casa.
Cuidar a los otros hijos y a la pareja
Cuando un hijo consume, toda la familia queda afectada, y el resto corre el riesgo de volverse invisible. Cuidar a los otros hijos y a la pareja también es parte de ayudar.
- Hablá con los hermanos según su edad: necesitan saber que algo pasa, que no es su culpa y que los adultos se están ocupando.
- No los pongas de vigilantes ni de mensajeros entre vos y su hermano o hermana.
- Sostené sus rutinas y sus actividades, y buscá momentos a solas con cada uno.
- Con tu pareja, o con el otro padre o madre aunque estén separados, acuerden una línea común: los mensajes contradictorios debilitan cualquier límite.
- Buscá un espacio propio. Si notás que tu vida empezó a girar sólo alrededor del consumo de tu hijo, puede tratarse de codependencia, algo frecuente en las familias y que se trabaja.
¿Cuándo y cómo consultar con un centro?
Conviene consultar cuando el consumo te preocupa, aunque no tengas claro si es problemático: no hace falta esperar a que pase algo grave. Pedir orientación temprano es una forma de cuidar, no de exagerar.
El primer contacto casi siempre lo hace un familiar, y no hace falta que tu hijo esté de acuerdo para que vos consultes. Coordinamos una entrevista de orientación con el equipo, escuchamos la situación y vemos qué tiene sentido según la edad y el momento. Te contamos cómo es el primer contacto paso a paso.
En el Centro Terapéutico Baradero trabajamos con el Modelo Minnesota, que incluye a la familia en el proceso. Si tu hijo es mayor de edad y acepta tratarse, una opción posible es el ambulatorio virtual, con dos o tres sesiones semanales de dos horas por videollamada y una sesión familiar grupal por mes. Qué modalidad corresponde se define en la entrevista. Y mientras tanto, podés conocer cómo es el acompañamiento a familias.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que decirle a mi hijo que sé que consume?
En general, sí: callarlo suele generar más distancia y desconfianza. La clave está en el cómo y el cuándo: en un momento tranquilo, sin acusar, contando lo que viste y lo que te preocupa. Si no sabés cómo encararlo, podés pedir orientación antes de hablar.
¿Le reviso el celular o la pieza?
Revisar puede darte información, pero suele dañar la confianza, y la confianza es lo que más vas a necesitar para ayudarlo. Si hay señales de un riesgo concreto, su seguridad va primero. Fuera de eso, conviene apostar a la conversación y a la consulta con un profesional.
¿Puedo obligar a mi hijo a hacer un tratamiento?
Si es mayor de edad, no: la Ley 26.657 establece el consentimiento informado, y la internación involuntaria es excepcional, sólo ante un riesgo cierto e inminente y con control judicial. Si es menor, sos responsable de su cuidado, pero su opinión tiene que ser escuchada. En los dos casos, la familia puede empezar a consultar por su cuenta.
¿Es mi culpa que mi hijo consuma drogas?
No. El consumo tiene muchas causas y buscar un culpable no ayuda a nadie. Puede haber cosas para revisar en casa, y eso se trabaja, pero revisar no es lo mismo que cargar con la culpa. Lo que sí está en tus manos es cómo acompañar de ahora en adelante.
¿Cómo sé si el consumo de mi hijo es problemático?
Desde casa no se puede saber con certeza. Lo que sí podés hacer es observar si el consumo está afectando su salud, sus vínculos o su vida cotidiana, y contarlo en una consulta. Quien puede valorar cada caso es un profesional, en una evaluación.
¿Adónde llamo si necesito orientación ya?
A la línea 141 de SEDRONAR, que es gratuita, anónima y atiende las 24 horas en todo el país. Si hay una urgencia, como una intoxicación o un riesgo para su vida o la de otros, llamá al 911 o andá a la guardia más cercana.
Mi hijo es menor de edad, ¿puedo consultar con ustedes?
Podés escribirnos. En la entrevista de orientación vemos qué corresponde según la edad de tu hijo y la situación, y te orientamos hacia el recurso adecuado.
Dar el primer paso
Si tu hijo consume y no sabés por dónde empezar, escribinos por WhatsApp al +54 9 11 6613-0874 o a contacto@centrobaradero.com.ar. Coordinamos una entrevista de orientación para escuchar tu situación y ver juntos qué corresponde. Tratamos tu consulta con reserva y respeto.
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Cómo empezar un tratamiento de adicciones: los pasos del primer contacto, qué tener pensado antes de escribir y qué preguntarle a cualquier centro.
Si estás atravesando una situación de crisis
No esperes a que te contestemos. Línea 141 de SEDRONAR: orientación en consumos problemáticos, gratuita, anónima y disponible las 24 horas en todo el país. Línea de salud mental de la Provincia de Buenos Aires: 0800-222-5462. Si hay riesgo inmediato para la vida o la integridad de una persona, llamá al 911 o acercate a la guardia del hospital más cercano.
La información de esta página tiene fines orientativos y de apoyo. No reemplaza la consulta con un profesional y no constituye diagnóstico ni indicación de tratamiento. Cada situación se evalúa en una entrevista con el equipo.