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Guía para familias

Ayuda para adicciones: qué hacer cuando alguien que querés está consumiendo

Si alguien de tu familia tiene un consumo problemático de sustancias, podés pedir ayuda aunque esa persona todavía no quiera tratarse. En Argentina la línea 141 de SEDRONAR orienta gratis, las 24 horas y de forma anónima. Muchos centros de tratamiento reciben a la familia sola en una primera entrevista de orientación.

Información del Centro Terapéutico Baradero · Actualizado en octubre de 2026 · Cómo elaboramos nuestros contenidos

Si estás buscando esto, puede que hoy haya pasado algo puntual. O puede que hace meses venís sosteniendo una situación que ya no sabés cómo manejar. En cualquiera de los dos casos, hay cosas concretas para hacer. Si llegaste hasta acá, lo más probable es que no seas vos quien consume.

Sos la madre, el padre, la pareja, la hermana, el hijo. Y estás buscando qué hacer, ahora, con lo que tenés. Esta página está escrita para eso. No para explicarte qué es una adicción en abstracto, sino para contarte qué podés hacer mañana a la mañana, qué cosas suelen ayudar y cuáles no, qué opciones públicas y gratuitas existen en Argentina, y cómo se pide una entrevista. No hace falta que tengas todo resuelto ni las palabras justas antes de consultar.

¿Qué hago si mi familiar consume y no quiere tratarse?

Lo primero: no hace falta que esa persona esté de acuerdo para que vos empieces. Muchas familias consultan así, con un integrante que todavía no ve el problema o que lo minimiza. Eso no es un obstáculo para pedir una entrevista: es un punto de partida habitual.

Cuando la familia empieza a trabajar, cambia algo del sistema que rodea al consumo. Cambian las respuestas, cambian los acuerdos de la casa, cambia qué se sostiene y qué no. Ese movimiento, en algunos casos, puede facilitar que la persona acepte consultar. No hay forma de anticiparlo, y no depende solo de la familia. (Aplicar el mismo ajuste en la FAQ 1: «Cuando el entorno cambia sus respuestas, a veces se abre la posibilidad de que la persona acepte consultar».) No como una estrategia para manipularla, sino porque el entorno deja de girar alrededor del consumo.

También conviene decirlo con claridad: esperar a que «toque fondo» no es un plan. El tiempo por sí solo no ordena nada, y esa espera suele desgastar a la familia hasta dejarla sin fuerzas justo cuando más se la necesita. Consultar temprano no adelanta un final: amplía las opciones.

¿Qué ayuda de verdad cuando alguien que querés está consumiendo?

Hablar en momentos de lucidez, no durante un episodio de consumo ni en medio de una pelea. Una conversación corta, tranquila, en un momento en que la persona pueda escuchar, vale más que tres horas de discusión a la madrugada.

Hablar de hechos concretos y de lo que a vos te pasa, no de etiquetas. «El viernes no viniste a buscar a tu hija y me asusté» abre una puerta. «Sos un desastre» la cierra. No se trata de ser blando: se trata de que la otra persona pueda quedarse en la conversación.

Sostener la vida cotidiana de la casa. Las rutinas, los horarios, las comidas, el trabajo, la escuela de los chicos. Cuando todo lo demás se suspende y la familia entera queda en modo emergencia permanente, el consumo ocupa el centro de la escena y ya no queda nadie parado.

¿Qué cosas, sin darte cuenta, no ayudan?

Nada de lo que sigue se hace por maldad ni por ignorancia. Se hace por amor y por miedo, que es la combinación más difícil de manejar. Pero hay respuestas que, aunque nacen del cuidado, terminan sosteniendo la situación en el tiempo.

Tapar las consecuencias es una de las respuestas que más se repiten. Pagar la deuda, avisar en el trabajo que está descompuesto, arreglar lo que se rompió, poner la cara por él o por ella. Cuando la familia absorbe el costo, suele pasar que la situación se sostiene en el tiempo y que la familia queda más agotada. No es una culpa: es una dinámica que se puede revisar.

Amenazar con algo que después no se sostiene también desgasta. Si se dice «esta es la última vez» cinco veces, la frase deja de significar algo para todos. Es preferible plantear pocos límites, claros y realmente sostenibles, que muchos que se caen a los dos días. A eso, en el trabajo con familias, lo llamamos poner límites con amor: no son castigos ni ultimátums, son acuerdos que cuidan a todos, incluida la persona que consume.

Y después está la vigilancia: revisar el celular, seguir los movimientos, controlar cada salida. Es comprensible, y casi siempre nace del terror a que pase algo grave. Pero convierte el vínculo en una investigación permanente, y el vínculo es justamente lo único que después va a servir para acompañar un tratamiento.

¿Puedo pedir una entrevista aunque esa persona no quiera venir?

Sí. La familia puede consultar sola, y es una forma habitual de empezar. En esa primera entrevista no se le hace un diagnóstico a distancia a nadie ni se decide un tratamiento por teléfono: se escucha la situación concreta, se ordena la información y se piensa un primer paso posible.

De ahí suelen salir dos cosas. Una es un plan para la familia: qué conviene hacer esta semana, cómo plantear una conversación, qué respuestas conviene revisar, qué apoyo necesitás vos para no quedar sin nafta. La otra es una idea más clara de qué modalidades podrían servir si la persona acepta consultar más adelante.

El equipo del Centro Terapéutico Baradero está formado por profesionales de la salud mental con formación en consumos problemáticos y por consejeros de pares. Las entrevistas se pueden hacer de forma presencial o por videollamada, según de dónde seas y qué te resulte más fácil de sostener.

¿A dónde puedo llamar ahora mismo si necesito orientación?

En todo el país existen recursos públicos que orientan y derivan. Los dejamos acá porque corresponde que los tengas a mano.

Si hay riesgo inmediato para la vida —una intoxicación, una descompensación, una situación de violencia—, el llamado es al 911 o la consulta directa en la guardia del hospital público más cercano. En Baradero, la guardia del hospital público es la vía de atención ante una urgencia.

Para orientación, seguimiento y derivación, la red pública tiene varias puertas de entrada. No hace falta que sepas de antemano cuál te corresponde: en cualquiera de ellas te van a ubicar.

¿Querés conversarlo con alguien del equipo?

La primera charla suele hacerla un familiar. Sirve para ordenar lo que está pasando y ver qué modalidad tiene sentido. Atendemos de forma virtual a personas y familias de todo el país.

¿Qué es el Modelo Minnesota y qué hace un consejero de pares?

El Modelo Minnesota entiende el consumo problemático como un problema de salud, no como una falla de carácter ni como una cuestión de fuerza de voluntad. Eso cambia el punto de partida: si es un problema de salud, se trata; y si se trata, hay algo para hacer. No es un padecimiento inmodificable: con tratamiento y con sostén, muchas personas construyen una vida distinta de la que tenían.

El modelo trabaja de manera interdisciplinaria —salud mental, acompañamiento grupal, participación de la familia— y le da un lugar central a la experiencia compartida entre pares. La idea de fondo es simple: el acompañamiento entre pares y el trabajo grupal aportan un sostén que difícilmente aparezca en un vínculo aislado.

Un consejero de pares es una persona que atravesó su propio proceso de recuperación y que se formó para acompañar a otros. No reemplaza al equipo profesional: trabaja junto a él. Su lugar dentro del equipo es específico, porque conoce desde adentro los mecanismos del consumo, las excusas, el momento en que se afloja. Para muchas personas que llegan a la defensiva, es la primera voz que no sienten ajena.

El Centro Terapéutico Baradero desarrolla su actividad conforme a la habilitación vigente.

¿Por qué se dice que la adicción es una enfermedad familiar?

Porque no hay una sola persona afectada. Cuando hay consumo problemático en una casa, todos los que viven ahí reorganizan su vida alrededor de eso: los horarios, la economía, las conversaciones, lo que se dice y lo que se calla, quién duerme y quién no. La familia entera entra en un estado de alerta que puede durar años.

A esa dinámica, en el trabajo con familias, se la suele llamar codependencia. No es un diagnóstico ni una acusación: es la descripción de una dinámica que se aborda en entrevista, caso por caso. Aparece cuando el bienestar de una persona pasa a depender por completo de cómo esté la otra, y cuando cuidar al otro reemplaza a cuidarse a uno mismo.

Es una respuesta lógica al miedo. También es agotadora, y sostenida en el tiempo suele afectar la salud y la vida de quien la sostiene.

Por eso el trabajo con la familia no es un complemento ni una charla informativa que se da una vez. Es parte del tratamiento. Se trabaja qué se sostiene y qué no, cómo se plantea un límite sin romper el vínculo, cómo recuperar espacios propios, y cómo hacer para que el resto de la familia —los hermanos, los hijos, los abuelos— también tenga un lugar donde hablar.

¿Qué modalidades de tratamiento existen y cuál puede servir?

No hay una modalidad mejor que otra en abstracto. Lo que hay es una situación concreta —qué se consume, hace cuánto, con qué frecuencia, cómo está la salud de la persona, qué red familiar hay alrededor, si puede sostener el trabajo o el estudio— y a partir de esa evaluación se define qué tipo de acompañamiento tiene sentido.

Esa definición se hace en entrevista, con el equipo, y se revisa a lo largo del proceso. Nadie decide una modalidad por WhatsApp ni leyendo una página web, ni la familia ni nosotros.

Estas son las modalidades que ofrece el Centro Terapéutico Baradero:

¿Se puede hacer el tratamiento desde otra provincia?

Sí, y es una parte importante de lo que hacemos. La modalidad virtual permite que una familia de Salta, de Neuquén, de Córdoba o de una localidad chica de la provincia de Buenos Aires acceda al mismo equipo y al mismo programa que alguien que vive a diez cuadras del centro.

Esto resuelve un problema real. En muchos lugares del país no hay dispositivos cercanos, o llegar hasta ellos implica viajar horas para cada encuentro. Cuando cada encuentro implica un viaje largo, sostener el tratamiento se vuelve mucho más difícil.

Para hacerlo hace falta poco: una conexión razonable, un celular o una computadora, y un lugar donde poder hablar tranquilo. Ese último punto suele ser el más difícil, y lo conversamos en la entrevista inicial: a veces se resuelve con un horario distinto, a veces con auriculares, a veces usando el espacio de un familiar.

¿Cómo es la primera entrevista y qué pasa después?

El primer contacto puede ser por WhatsApp al +54 9 11 6613-0874 o por correo a contacto@centrobaradero.com.ar. Podés escribir vos, sin que la persona que consume lo sepa. Alguien del equipo te responde, te hace algunas preguntas para entender la situación y coordina una entrevista, presencial o por videollamada.

La entrevista es una conversación, no un interrogatorio ni una evaluación con puntaje. Se escucha qué está pasando, desde cuándo, qué se intentó antes y qué red hay alrededor. No hace falta que traigas informes, ni fechas exactas, ni que sepas explicar bien lo que pasó. Con lo que tengas alcanza para empezar.

De ahí sale una orientación concreta: qué conviene hacer primero, qué modalidad podría tener sentido y cómo se sigue. Si en la evaluación aparece que lo que necesitan es otra cosa —un dispositivo público más cercano, una consulta médica previa, una intervención de otro tipo—, se dice y se orienta hacia ahí. La idea no es que entres a un programa: es que la situación empiece a moverse.

Lo que se habla en las entrevistas se cuida, dentro de los límites que establecen el secreto profesional y la legislación vigente.

Preguntas frecuentes

Mi familiar niega que tenga un problema. ¿Qué puedo hacer?

Es lo más habitual, y no impide empezar. Podés pedir una entrevista para la familia, sin esa persona. Ahí se ordena la situación, se piensa cómo plantear una conversación y qué respuestas conviene revisar en la casa. Cuando el entorno cambia sus respuestas, muchas veces se abre la posibilidad de que la persona acepte consultar. También podés llamar al 141 para una orientación gratuita y anónima.

No. Esa idea circula mucho y desgasta a las familias sin aportar nada. El tiempo por sí solo no ordena la situación, y la espera suele dejar a la familia sin fuerzas justo cuando más se la necesita. Consultar temprano no apura ningún desenlace: simplemente permite tener más opciones y decidir con información en lugar de decidir en medio de una urgencia.

Sí. La familia puede consultar sola, y es una forma habitual de iniciar. En la entrevista se trabaja qué está pasando, qué sostenés vos, cómo plantear límites que se puedan cumplir y cómo cuidar tu propia salud en el proceso. No es una sala de espera hasta que el otro reaccione: es trabajo con valor propio, y además suele modificar la dinámica de la casa.

Es una persona que atravesó su propio proceso de recuperación y que se formó para acompañar a otros dentro de un equipo. No reemplaza a los profesionales de la salud mental: trabaja junto a ellos. Su aporte es específico, porque conoce desde adentro los mecanismos del consumo y las resistencias que aparecen. Para muchas personas que llegan a la defensiva, es la primera voz que no sienten ajena ni acusadora.

Es una línea nacional de orientación sobre consumos problemáticos que atiende las 24 horas, todos los días del año, en todo el país. Es gratuita, anónima y confidencial. Atienden profesionales que escuchan la situación, orientan y derivan a dispositivos cercanos. También atienden consultas de familiares, no solo de la persona que consume. En la Provincia de Buenos Aires existe además la línea de salud mental 0800-222-5462.

Esa definición no se toma por internet, ni por teléfono, ni la decide la familia por su cuenta. Surge de una evaluación del equipo tratante, que considera la situación clínica, el tipo y la frecuencia de consumo, el estado de salud general y la red de sostén disponible. La internación es una indicación profesional y se realiza con el consentimiento de la persona, según la Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657.

Sí. La modalidad Ambulatorio Online, de dos a tres sesiones semanales por videollamada, está pensada exactamente para eso y permite atender a personas de cualquier punto del país. También está el Ambulatorio Virtual de Fin de Semana, con encuentros sábado y domingo, para quienes no pueden mover la agenda laboral. Hace falta una conexión estable y un lugar donde poder hablar tranquilo; eso se conversa en la primera entrevista.

Lo que se habla en las entrevistas está protegido por el secreto profesional, que es una obligación legal y ética del equipo. Como todo secreto profesional, tiene los límites que fija la legislación vigente, por ejemplo ante situaciones de riesgo inminente para la vida o la integridad de una persona. Si tenés dudas sobre este punto, podés plantearlo en la primera entrevista y se te explica con claridad antes de avanzar.

Dar el primer paso

Si querés dar un primer paso, podés escribirnos por WhatsApp al +54 9 11 6613-0874 o a contacto@centrobaradero.com.ar. Del otro lado hay alguien del equipo para escucharte y contarte cómo sigue. Podés escribir aunque la persona que consume todavía no lo sepa, y aunque no sepas bien por dónde empezar.

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Si estás atravesando una situación de crisis

No esperes a que te contestemos. Línea 141 de SEDRONAR: orientación en consumos problemáticos, gratuita, anónima y disponible las 24 horas en todo el país. Línea de salud mental de la Provincia de Buenos Aires: 0800-222-5462. Si hay riesgo inmediato para la vida o la integridad de una persona, llamá al 911 o acercate a la guardia del hospital más cercano.

La información de esta página tiene fines orientativos y de apoyo. No reemplaza la consulta con un profesional y no constituye diagnóstico ni indicación de tratamiento. Cada situación se evalúa en una entrevista con el equipo.

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